El arzobispo emérito de Sevilla, cardenal monseñor D. Carlos Amigo Vallejo, ha destacado en La Roda (Albacete), que celebrar la Semana Santa ha de llevar a la plena identificación personal y comunitaria con la vida cristiana, es decir, a vivir y actuar como cristiano en todos los ámbitos de actividad, especialmente por parte de todas las Cofradías y Hermandades que participan en la misma.

“La vida cristiana no es una serie de normas de conducta, sino una identificación con Jesucristo, en el sentido de yo quiero hacer como hace Jesús; yo quiero llorar con aquello que hace llorar a Jesús, y las imágenes de las Cofradías y Hermandades que contemplamos hacen resonar en quien las ve el mensaje del Evangelio:
"seguir a Jesucristo, a este Hijo de Dios que nos ha cambiado la vida”, afirmó el cardenal Carlos Amigo, en la conferencia que ofreció el pasado día 4 de febrero en la Casa de la Cultura “Infante D. Juan Manuel”, de la Roda, con el título “Vida cristiana y Cofradías, en las palabras y aptitudes del Papa Francisco”.

“¿Tú, de qué lado estás?, preguntaba el cardenal durante su intervención. ¿Del que multiplica el pan, la vida, la felicidad? ¿O del que amarga la vida al de al lado y al de enfrente? ¿Tú, de qué lado estás, del que difama, del que roba el honor de los demás, o del que dice y obra la verdad y ayuda a los demás? La fe consiste en aceptar la Palabra de Dios y seguirla con fidelidad, que es el amor mantenido y constante, a pesar de todos los pesares”, aseveró el arzobispo emérito de Sevilla.

“Mi vida está escrita con letras de la Semana Santa de mi pueblo, y esto lo podemos decir cada uno de los que estamos aquí”, “No se concibe la Semana Santa sin la familia, sin el pueblo, sin la fe”, señaló. “Cambia el tiempo, cambian las cosas, pero el amor permanece. El amor todo lo puede, sin amor no hay camino posible”,
Subrayó el cardenal Amigo las palabras del obispo de Albacete, D. Ciriaco Benavente Mateos dirigida a las Cofradías y Hermandades de Semana Santa, de que “habéis contribuido a conservar los valores religiosos y vuestro objetivo es llevar el evangelio de la caridad”. “Porque la práctica de la caridad es esencial para una cofradía, además del culto, y en una cofradía el hermano mayor es siempre Jesucristo: es el que dicta el ejemplo, lo que hay que hacer, absolutamente todo”.

Una cofradía tiene siempre un alma, un espíritu más allá del número de personas que la componen, y en palabras del Papa Francisco, es esencial a la misma contemplar a Cristo yacente acompañado de la Soledad.

La cofradía es inseparable de la devoción a María Santísima”, indicando que en la procesión del encuentro entre María y su Hijo podemos ver reflejado lo que nos pide el Papa, que es la autenticidad evangélica: ser lo que uno es; la eclesialidad y salir al encuentro de los necesitados, de los problemas de la gente"